La Hamaca del Chuscal

LA HAMACA DEL CHUSCAL

Entre arcos, cerbatanas y flechas

Al Nororiente de Colombia, donde los andes se transforman en llanuras.

Por: Wallace - Junio 2009

El llano no solo es muy lindo, el llano es inmenso.

LA FRONTERA EMPIEZA EN PEREIRA.

Un e-mail que me confirmaba la salida y una alegría inmensa de esas de deseo cumplido, fue lo primero que empaqué para este viaje. Era un sueño del cual despertaba y estaba parado en él. Era real. Tuve la fortuna de ser invitado a participar en un viaje junto a un grupo de expedicionarios encargados de mostrar la parte linda y desconocida de nuestro país, amantes de nuestra naturaleza que conviven en una linda misión: Mostrarle a los colombianos y al mundo entero, esa Colombia hermosa y mágica poco conocida que se vive a través de las vías no convencionales de cada uno de nuestros departamentos; colombianos que en camperos, o de a pié cuando es necesario, viven, sienten y comparten esa Colombia olvidada que vive y respira sin darnos cuenta. Iba a viajar a lo grande, y lo mejor: con los grandes.

Parte de sus integrantes hacen parte del grupo Expediciones Colombia y Por las trochas de Colombia-Colombia a través de un todoterreno. Recientemente palpitaron sus corazones, con la llegada a uno de los sitios mas hermosos y distantes del país: El Parque Nacional Natural el Tuparro, en la orinoquía colombiana.

Ahora, entre este grupo de personas experimentadas en este tipo de travesías, se ha colado un pereirano que solo sabe hacer marchas mochileras, sin experiencia y únicamente con su cámara en su inseparable mochila. Tres camperos, dos Nissan y una Toyota son los carros que rodarán. Yo, el copiloto de la Toyota al lado de Francisco; Toño y su familia en la Nissan blanca y Jaime y compañía en la roja. Entre mis variadas funciones, está la de masajear la exploradora frontal que se apaga con el movimiento del carro; creo que fue lo mejor que hice.

Los camperos de la expedición.

-“Vamos hacia Cubará, es el sitio donde Boyacá limita con Venezuela.”- Fueron las únicas palabras que sabía a cerca de este viaje. -¿Boyacá limita con Venezuela?- Me pregunté. Pocas personas saben que Boyacá es un departamento limítrofe. La estadía en el sitio destino será corta. Además, de paso podremos caminar sobre uno de los puentes colgantes peatonales mas largos del país, la Hamaca del Chuscal.

Salida: Jueves 30 de abril. Hora: 8:00 PM. Lugar: Bogotá. Yo: En Pereira y sin pensarlo dos veces –“cumpliré la cita”-

“ATRAVESANDO” BOYACÁ

Objetivo de ruta: De Bogotá al Chuscal, en Cubará, sin salir de Boyacá. El camino es culebrero, y nos tiene preparada una sorpresa.

El día uno fue corto. Revisión de equipos satelitales, herramientas, provisiones, botiquín, un par de cervecitas y listo. Los preparativos no se hacen esperar. Hay que conducir unas 2 o 3 horas aproximadamente. Una finca colonial española, cerca de Sogamoso nos acoge para pasar la noche. El camino apenas empieza.


Campesinos boyacos trabajando la tierrita

Una frase que quedará estampada en el diario de esta travesía, dio inicio a este segundo día de viaje: -“No amor, ese Wallace ronca que da miedo”- le decía Francisco por celular a Andrea, su esposa. Tendré que visitar al otorrino la próxima semana, esa cirugía del año pasado para dejar de roncar debe tener garantía.

Un pequeño en bicicleta sobre un camino cercano a la imponente Laguna de Tota

11 AM. Empanaditas con pintadito teniendo como marco la imponente laguna de Tota, sobre 3100 msnm. (en el sector conocido como El Crucero) y de nuevo trocha rumbo a Labranza Grande pero resultó pequeña la partida, solo camino de herradura, no hay paso, no hay salida. –“hay que salirnos de Boyacá, no hay otra”-. Nos despedimos de estas sábanas de retazos en varias tonalidades de verde que cubren los campos boyacences y de nuevo en la vía rumbo a Pajarito, pueblo fronterizo entre Boyacá y Casanare. Aguazul, en el llano nos dice que la cordillera ya es historia.


Lagunillas que nos despiden de Boyacá antes de adentrarnos en la vasta llanura

Nuestras miradas se pierden en el horizonte y replica en nuestra memoria aquella vieja frase melodiosa que repetimos cada vez que al llano nos dirigimos: “El llano es muy lindo” pero no solo lindo: “El llano es inmenso”.

Si nunca a sentido sobre su cabeza torrenciales aguaceros en medio de un calor sofocante, es quizás porque nunca a estado en los llanos. (Llueve durísimo.) La lluvia fue corta y al fin de la carretera destapada, aparecen ante nuestros ojos motos de tres pasajeros, rostros sudorosos y ambiente rumbero-costero. A 330 msnm y sobre las 4:30 PM Yopal nos da la bienvenida. Llega la noche y rumbo a San Rafael a 42 kilómetros al norte, sitio destinado para pernoctar.


Sin ser "jolibudences", nuestros verdaderos vaqueros colombianos hacen de su labor su mejor papel

La lluvia de mangos en la noche caídos por el viento que soplaba, el sonido incesante de monos aulladores y una sinfonía sin par de toda clase de aves, nos describen un amanecer perfecto en el llano. Hoy es sábado y estamos a unas horas de nuestro objetivo.


Rana llanera que disfruta de un delicioso baño bajo el sofocante calor.

-“Hay que poner primero al ternero a mamar teta pa que afloje la leche”- decía Hernando, quien proveniente del Guaviare junto con su esposa y cuatro hijos. Cuida el ganado y el ambiente naturalóde San Rafael, finca ganadera donde habita. – “Si vió? Ahí ya se templaron las tetas, ya sale fácil la leche”- Unos dos litros para su familia es que lo que diariamente ordeña para su consumo. Un par de fotos a las ranas que disfrutan de un baño en el estanque de aguas quietas que en verano, después de una exhaustiva ducha toma el nombre de piscina y listo, es hora de partir. Cubará nos espera.


-“Hay que poner primero al ternero a mamar teta pa que afloje la leche”-

-“Si vió? Ahí ya se templaron las tetas, ya sale fácil la leche”-

De regreso a la carretera, y mientras un grupo de soldados empalman con hojas de moriches el techo de una vivienda, me detengo y observo nuevamente la inmensidad del llano. Las quemas a lo lejos, la fusión entre el cielo azul y el horizonte perdido a lo lejos y los ríos empedrados que transforman el paisaje, nos recuerdan una vez mas lo insignificantes que somos ante la inmensa llanura, ante nuestra inmensa madre.


Soldados, la mayoría de la región, ayudan a empalmar con hojas de moriche el techo de una vivienda

Después de un corto retén militar sobre el río Casanare y pasadas las 2 de la tarde, Tame, en Arauca nos da la bienvenida con sus 330 msnm y sus 6.700 pesitos que aún se pagan por galón de gasolina. (unos metros más adelante, puede rebajar casi la mitad. No ha llegado aún el coletazo del contrabando venezolano a Tame…. como cartel de cine: Coming soon). Un buen sánduche con bocadillo, una fría pola, el dueño de la gasolinera pasado de tragos y pasado de kilos también, nos despiden de Tame. A media hora y con aires venezolanos, Saravena.


Anchos ríos empedrados que transforman el paisaje.

Niños y perro vaquero cerca de Tame, Arauca

-“Se cambia asadero de arepas por pimpinas de gasolina”- Ese sería el aviso que habría que colocar si el pueblo pereirano se trasteara a Saravena. Una venta de arepas cada 4 casas. Una venta de gasolina cada 3 casas. Un negocio familiar que se extiende sobre todo el pueblo. El preciado líquido de color blancusco y agradable olor, es la fuente principal de contrabando que ingresa a Saravena. Tres mil pesos por galón, pimpinas o timbos por montón. Las 2:30 de la tarde y nos separan un par de horas de nuestro destino, La Hamaca. Las polvorientas calles de Saravena, con sus 220 msnm nos ven partir.


Venta artesanal de gasolina blanca de buen olor

Piedras amarillas que hacen ver de ese mismo color sus aguas transparentes, son las que contiene el río Bojabá, que limita los departamentos de Arauca y Boyacá. El calor es sofocante, y la gente que se refresca en sus aguas no indican lo contrario.

-“Todo en orden”- nos indica los militares postrados sobre la carretera en la entrada al pueblo. Hemos llegado. 4:30 PM. Nuevamente sobre tierra boyacence, pero esta vez sobre la Boyacá que arde, la que suda, la desconocida, en la que nadie cree ni sueña, en la Boyacá con aire venezolanos que nadie visita. Estamos en Cubará, Boyacá, frontera con Venezuela. (Cerca del nacimiento del río Arauca). No hay ruanas, ni botas de caucho ni sombreros de paño. No es Villa de Leyva pero también es Boyacá. Hay sol y zancudos y hacen lo mismo: picar.

Después de una corta charla con uno de los gobernadores del cabildo indígena U´wa, con la tranquilidad de estar en una zona segura por parte de los militares del batallón establecido allí y después de comprar algunos víveres para la noche, nos dirigimos rumbo al Chuscal, a unos pocos minutos.

La carretera destapada, una llanta de uno de los camperos que se resistía a seguir y decidió pincharse, el sol que se oculta lentamente y una lluvia incesante que de repente aparece, son el preámbulo de una corta pero intranquila vía hacia nuestro objetivo. Aparecen nuevamente mas militares y nos recuerdan que aunque la zona es colombiana, es territorio sagrado de los U´wa y que sin permiso no se podrá continuar. La palabra de Juan, el gobernador indígena establecido en la sede de Cubará no fue suficiente, hacía falta hablar con otro líder, y como si se tratase del más experto en mimetizarse con el paisaje, aparece en medio de la oscuridad con dos personas más, con sus arcos y flechas colgados sobre sus hombros. Fue tensa la charla que se prolongó por unos minutos. La pantalla brillante del GPS en medio de la noche llama la atención de algunos uniformados y otros indígenas que aparecen de la nada también. Francisco y Jaime hacen las veces de negociadores pero esta vez no sobre ninguna mesa sino sobre el capó de la Nissan roja. La espera se prolonga pero con un buen final. –“Se pueden quedar ahí en la entrada a la hamaca”- (Este nombre se nos ha hecho familiar desde hace ya un buen tramo, todos nos hablan de La Hamaca). A unos escasos minutos, unas latas de sinc sobre una terraza de una tienda nos sirven de piso para establecer, por primera vez en nuestro recorrido, nuestro camping.

Y allí, en medio de la oscuridad de noche con luna pero oculta, se podría divisar la silueta de una de las construcciones hechas por el hombre camufladas en su entorno natural mas hermosas del país; una estructura que oculta en su simpleza la importancia de comunicar dos extremos muy lejanos en corto tiempo, un lugar amado y respetado por la comunidad indígena, estamos frente a uno de los puentes colgantes peatonales más largos del país: La Hamaca del Chuscal.


Ante mis ojos, la imponente Hamaca, uno de los puentes colgantes peatonales mas largo del país. La espesura del lugar no me permitió hacer una fotografía lateral del puente.

Una pequeña U´wa atraviesa su sagrado camino al otro lado del río

A pesar de sus templetes laterales que lo soportan, en su parte mas central el bamboleo que se siente nos describe el porque lo llaman: La Hamaca

U´WA: GENTE INTELIGENTE QUE SABE HABLAR.

Dos amaneceres: Amanecer Uno, el no tan bonito: los fríjoles enlatados de la noche hacen su llamado. Los servicios sanitarios se encuentran averiados, solo hay un chorro de agua potable que cae estrepitosamente cerca al lavadero y rebosa una caneca. Busco entre la maleza y allí, en medio de la matorral, no podía haber encontrado una forma más ergonómica para hacer de las suyas, esta vez “hice de las mías”. Amanecer dos, el bonito: La mañana nos revela su majestuosidad, el gran puente. A pesar de sus templetes laterales que lo soportan, en su parte mas central el bamboleo que se siente nos describe el porque lo llaman La Hamaca. Confiados en su resistencia, lo cruzamos percibiendo en cada paso el ronquido fuerte del viento que lo mueve sin temor. –“Creo que medio kilómetro” – nos dice un colono residente en la zona al preguntarle por la medida exacta de extremo a extremo. Sobre sus pies, reposan algunos cultivos U´wa y las aguas del río Cobaría, que unos metros más abajo se fundirán sobre las del Arauca.

Niños U´was se ríen al vernos llegar

Al cruzarlo en su totalidad, y como perdido en el tiempo, nuestras pupilas son pintadas con la imagen de una construcción de madera que se levanta sobre un pequeño recodo de selva: El internado San Luis del Chuscal. Es domingo y por el día festivo del pasado Viernes 1 de Mayo, los niños se han dirigido a sus resguardos. Solo un par de pequeños se ríen, mientras juegan en las ramas de un pequeño arbusto ubicado al final del puente.


El internado, al otro lado de la Hamaca

"Silencio, genios durmiendo"

Estamos solos en el internado, pero se pueden sentir sus voces en sus aulas vacías, en sus cuartos, en su patio central, en su capilla, en su teatro.

Como lo dice Alberto, su cuidador, (un indígena U´wa adulto), este sitio es muy especial. –“Tiene mas de 50 años en pura madera y todavía parao para los niños que etudian acá. Hay más de 40 entre U´was y colonos. La plata a rebajao y ya no vienen tantos”- La energía que se siente al recorrer sus pasillos es única. Le lee claramente sobre sus paredes: “Este es el U´wa que nunca se extinguirá”, en su teatro; “Silencio, genios durmiendo” en la puerta de entrada de uno de los cuartos; “No hay excelencia sin exigencia” en la entrada al comedor y En el año jubilar, señor enséñanos a orar” en su capilla.


Los cuartos vacíos de los genios que no se encuentran hoy en casa

Se puede sentir la energía del lugar aún en sus vacíos corredores

Unos pocos habitantes se asoman a vigilar los extraños. -“Allí vive la cocinera, allí viven dos profesoras”- me señala Alberto dirigiendo un pequeño palo que carga en su mano hacia esas pequeñas viviendas ubicadas detrás del internado. Hay tranquilidad y se respira aire de paz y quietud. A lo lejos, se divisa a través de una de las ventanas que permanecen abiertas, las montañas que dan inicio a la Sierra Nevada del Cocuy, (vista de oriente a occidente).


Resguardos U´was cercanos al internado

Como si se tratase de una fábula con su palacio escondido en lo mas remoto de la selva, allí entre lluvias, fauna, cerros y valles; entre arcos, cerbatanas, flechas y pies descalzos viven los U´wa tan colombianos como usted y yo, tan detenidos en el tiempo. La amenaza petrolera de la zona vive latente, ojala ese “progreso” no los desplace. Referente a su territorio, los U´wa consideran: -“Nuestro territorio es el corazón del mundo, por él corren las venas que alimentan el universo, si se destruye se desangra el mundo”-

Con sus hijos a cuestas, los U´was se trasladan a sus resguardos con algunas provisiones de alimentos

Entre arcos, cervatanas y flechas viven los U´was, tan colombianos como usted y yo

Será que los U´was son hinchas del Cúcuta mano?

TREN AL SUR, REGRESO A CASA.

La inmensidad del espacio es atravesada por sus rectos caminos sin horizonte

Un par de horas en el sitio, un baño en un riachuelo cercano y nos preparamos a partir, pero esta vez regreso a casa, a la agitada casa.

Con el rostro de satisfacción por haber logrado llegar al objetivo, el GPS gira bruscamente su orientación, esta vez con rumbo al sur, nuevamente a través de Arauca, Casanare y parte de Meta para entrar a Bogotá. Con tristeza por la corta visita, le doy la espalda a los U´was, a mis hermanos colombianos. El recorrido realizado en tres días, se pacta para hacerlo en uno. Nuestros compromisos no nos permiten estar por mas tiempo, pero se subraya una vez mas que la verdadera Colombia está algunos kilómetros mas adentro de lo que usted se puede imaginar.

Un chapuzón al caer la tarde sobre el río Ariporo no cae mal. El calor es sofocante

De paso por Saravena, en Arauca, tanqueamos nuestros estómagos y los del carro también. En su paso Fortul y Tame. 3 PM. Hay una recta sin pavimentar que nos acorta el recorrido, pero una hora después, el fin de la carretera es marcado por la aunsencia de puente sobre el río Ariporo. –“Toca en ferry”- asintió Francisco. –“Los carros en este pequeño, los camiones mas adelante”- Gritaba el apoderado de cobros, el “ferriero”. (a caso no es el nombre de la persona encargada de un ferry?) Tres canoas en ubicación paralela, un entablado de esteras sobre la superficie de las tres y un motor pequeño fuera de borda sobre la del medio es nuestro gran y “seguro” ferry. Por solo 20 mil pesitos carro y mil persona, se cruza el río en esta balsa artesanal. La columna aún a medio camino del nuevo puente ya se rige en medio del río, mientras tanto nosotros volamos sobre sus aguas desafiando la gravedad, ya que no son libras las que sostienen estas viejas chalupas, son toneladas. De seguro el desarrollo traerá desempleo, al menos unos cuantas personas cambiarán su oficio cuando el puente sea terminado.

Sobre el río Ariporo, nuestro gran y "seguro" ferry

Al fondo se observa el punto de llegada y otro ferry que regresa. La columna aún a medio camino del nuevo puente, ya se rige en medio del río

De nuevo en la carretera, esta vez pavimentada y muy cerca de Hato Corosal, un fuerte olor a aceite quemado nos detiene. Fuga de aceite en la transmisión trasera en la Toyota. Son las 5 PM y necesitamos reabastecernos de lubricante. Así llegaremos a Bogotá, revisando el carro constantemente.

8 PM. De nuevo Yopal con su aire costeño nos recibe. y la luna testigo de nuestro viaje nos despide con un inmenso aro azuloso que ilumina nuestra ruta. Nuestro fugaz paso por Villavicencio -11 PM- y luego de atravesar el túnel que acorta camino, empieza a aumentar notablemente las cifras de altitud de nuestro GPS. La cordillera empieza a ser escalada por los camperos rumbo en su recta final.

1 AM y de nuevo en “casa”. Del grupo de expedicionarios, yo soy el extranjero. Todavía aún me faltan unas 8 horas hacia Pereira y la rutina de ese recorrido ya es historia. A las 5 de la tarde, los fríjoles de doña Flor, mi madre, me despiertan del sueño y celebran mi llegada: estoy en casa.

... y ahí estoy yo, en el atardecer del río Ariporo. Me gusta estar al lado del camino

----------------------------------------------------------------------

-“Pilas pues Wallace, si algo hay que masajear la exploradora, se apaga con los brincos del carro, yo le aviso”- Agradecimiento especial a Francisco Forero, por permitir que un extraño subiera a su nave y realizara el papel de copiloto, un copiloto sin experiencia pero con muchas ganas de aprender.

“La grandeza de un hombre se mide por el kilometraje que tengan sus pies, y de seguro, Francisco es un grande.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

W.B. bajo su lente las historias se hacen memorables, continue acumulando kilometraje.

Felicitaciones

Samuel Garavito Gutiérrez. dijo...

Wallace...
Agradable tener un paisano con un blog tan bueno. Felicitaciones por su trabajo en éste blog tan bien pensado y ejecutado. En verdad muy llamativo. Ojalá podamos establecer contacto para crecer entorno a nuestro interes mutuo: escribir y hacer blogs.
Felicidades.

Juan dijo...

Bien Wallace. Sos un aventurero contagioso y esas fotos se ven bacanisimas! A lo mejor en un futuro azotamos el camino juntos y sumamos una cuantas historias mas a este colorido blog.
Suerte, Juan G.

El costeño de la costa dijo...

aja gualace!!!!!!!! tu no te aburres de tanto viajar. muy buena historia primo. ya sabe que por aqui lo esperamos (pal tairona).
la costa lo espera.

Priscila! dijo...

UFF ES EMOCIONANTE LEER ESTE HISTORIAL Y MAS CUANDO HAGO PARTE DE ESTA REGIÓN,Y VER MI TIERRA NATAL DE LA CUAL ME SIENTO MUY ORGULLOSA PUES MI FAMILIA Y MUCHOS MAS COLONOS RECORRIMOS ESTA TIERRA. A UN DIA DE CAMINO A PIE DEL CHUSCAL ESTA TEGRIA DONDE MIS ABUELOS COLONIZARON ESTA TIERRA JUNTO CON OTRAS FAMILIAS MAS Y TAMBIEN EL SACERDOTE WILLES GRAN HOMBRE QUE FUNDO LA MISION DEL ZULIA QUE TAMBIEN FUE POR MUCHOS AÑOS INTERNADO IGUAL QUE EL DEL CHUSCAL. ALLI NACIMOS LOS BLANCO PEREZ Y FUIMOS FELICES PORQUE FUE Y ES UNA TIERRA MARAVILLOSA DE PAISAJES HERMOSOS Y LO MAS IMPORTANTE DONDE COMPARTIMOS CON LAS DEMÁS FAMILIAS E INDÍGENAS EN UNA VERDADERA AMISTAD Y UNIDAD FRATERNAL POR AÑOS Y LA CUAL NO LA EH VUELTO VIVIR EN LOS LUGARES QUE ESTOY AHORA. SALIMOS NO POR GUSTO PROPIO SI NO PORQUE EL GOBIERNO NOS SACO POR SER RESGUARDOS INDÍGENAS PERO LLEVAREMOS ESOS HERMOSOS RECUERDOS DE ESA TIERRA MARAVILLOSA DONDE FLUYE LECHE Y MIEL EN LA CUAL DIOS NOS BENDIJO GRANDEMENTE Y QUE QUISIERA IR DE NUEVO A RECORRERLA. SALUDOS A LA FAMILIAS SAENZ, SUEZCUN, TARAZONAS GONZALES A LOS INDÍGENAS QUE FUERON NUESTROS AMIGOS Y LOS PASTORES Y SACERDOTES QUE TUVIERON LA DICHA DE ESTAR ALLA SIEMPRE ESTARAN EN NUESTROS CORAZONES AUNQUE YA NO ESTEMOS TAN CERCA LOS UNOS DE LOS OTROS POR YA VARIOS PARTIERON CON DIOS PERO SEGUIMOS LA GENERACIÓN DE ELLOS, DIOS LOS BENDIGA